Un juez nicaragüense ordenó el 15 de agosto la confiscación de todos los bienes (propiedades, edificios, cuentas bancarias) de la universidad UCA de Managua, dirigida por los jesuitas, alegando que era un centro de terrorismo. La universidad, de 63 años de antigüedad y con 8.000 estudiantes, ha suspendido sus actividades. En su momento fue un centro neurálgico de las protestas de 2018 contra el presidente Daniel Ortega. Esta es una de las muchas acciones emprendidas por las autoridades nicaragüenses contra la Iglesia.